Anaïs Abreu

El Huesped

¿Cuánto tiempo más tendré que soportar este miedo? (…) Miré el reloj nuevamente como si esperara de él una respuesta, pero nada había cambiado. Ni siquiera los minutos se movían a mi favor. Los brazos y las piernas me pesaban, contribuyendo a su modo a esa conspiración de los objetos contra mí. No tenía más remedio que recurrir a la inmovilidad, táctica que algunos animales emplean al sentirse amenazados.

 

Guadalupe Nettel, El huésped 

 

Necesitaba hablar con el cuerpo. Expresar lo que se sienten la disautonomía y la depresión (padecimientos que me habitan). Mostrar lo que significa “andar con piedras en el cuerpo”. Cargarlas, pisarlas, acurrucarse en ellas, mirarlas, usarlas, tropezar con ellas, caerse. Entonces un día, camino al psicoanálisis, me encontré con LA PIEDRA. Ella sin duda me vio primero. Posiblemente me habló y yo bajé la mirada para encontrarnos. La subí al coche y la traje a casa conmigo. Poco a poco fui imaginando las fotografías que tomaría. De aproximadamente 60 autorretratos, elegí los 16 que forman este proyecto. Trabajar frente a la cámara desnuda es como trabajar frente a una desconocida. Hacer clic y correr a la posición en 10 segundos o tomar la foto con el control remoto y volver a preguntarle: ¿cómo salió la imagen? No hay mentiras, sólo verdades. La emoción es quien aprieta el obturador. 

 

Cuando las imágenes estaban seleccionadas comencé a buscar una manera de mostrar en ellas al animal asustado que se esconde en mí, de mostrar la fragilidad, pero también la fuerza. Entonces utilicé papel vegetal, con las mismas imágenes impresas para superponerlas con algunos desfases sobre las otras imágenes. Estoy dividida. Y en “la bestia”, esa que puede tener cuatro brazos, o dos cabezas, o repetirse en un espejo, se encuentra una verdad propia. No se trata de una fotografía fija con otra encima: es un movimiento, un diálogo vital entre el huésped y yo.